Cuando el mundo se une

Durante este año, 2020, está siendo realmente duro. Sin embargo, estamos viviendo un momento único en el que el mundo está sincronizado en una cuarentena global.

Por orden de sus gobiernos de cada país, estamos en arresto domiciliario. Sin haber sido juzgados por un delito, simplemente por el miedo colectivo de una pandemia llamada COVID-19, comúnmente Coronavirus.

El problema de esta enfermedad es la rapidez de contagio, aunque la proporción de muertes sea bajo (se habla de un 3%), una propagación rápida satura el sistema médico del país.

La cuarentena social

Hemos podido ver como durante esta semana, las personas se muestran solidarias y obedientes de un Estado corrupto, como es el nuestro. Aplaudiendo cada noche por diferentes razones, intentando unirse bajo un “enemigo” común que es la enfermedad.

También hemos visto una pequeña cantidad de personas que se saltaban el toque de queda, mientras el resto gritaba desde los balcones. Me recuerda, al experimento social de los monos y una escalera con plátanos. Lo que me hace recurrir a la hipocresia social (esas personas que gritaban es muy probable que no respetaran las normas sociales) por la envidia y el miedo.

Las grandes empresas han limpiado sus nombres mediante obras “generosas”: regalando mascarillas y material sanitario a diferentes grupos de riesgo. A cambio han tenido grandes beneficios con el Estado, con lo que se ahorraran mucho dinero, o dicho de otra manera: los ciudadanos perderan mucho.

Y finalmente, la reducción de actividad humana, ha bajado los niveles de contaminación mundial: disminuyendo la temperatura de los microclimas de las ciudades, limpiando los canales de Venecia… Algo bueno hemos sacado, ¿no?

Vivir la cuarentena siendo P.A.S.

Para alguien que es P.A.S. esta situación tiene más ventajas que inconvenientes. Menos ruidos en la calle, menos masificación, la gente respeta el espacio personal, menos olores, menos actividad… Menos saturación.

Si soy sincero, al principio me sentía indignado por quitarme la libertad, pero si tuviera libertad de moverme por el mundo y la gente siguiera igual, sería el paraíso. Esto no quita que siga indignado por el arresto domiciliario, del cual no estoy de acuerdo.

La desgracia de este asunto trata sobre las personas que no soportan bien esta situación y han saltado desde sus edificios, hacia la muerte. Otros han realizado la petición a las autoridades de ser arrestados por no aguantar la convivencia con sus familiares.

El futuro en España.

Pensando friamente, España ya tenía problemas económicos antes de este momento. Con esta crisi, los problemas se van a profundizar y la parte social se va a hundir bastante más.

El paro crecerá a partir del año 2021, momento en que las empresas podrán despedir a sus trabajadores, de manera masiva, creando una pandemia social de pobreza sin que nadie venga a ayudarnos y la parte más humana desaparecerá con el fin de sobrevivir. Lo peor del Coronavirus, vendrá en 2021, cuando ya nos hayamos olvidado.

Publicado por David Nebot Ibáñez

Soy un entusiasta del mundo y de estar continuamente experimentando y conociendo todo lo que hay en él. No puedo pasar ni un solo minuto de pensar cual será mi siguiente aventura, y que me deparará la corriente del rio.

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