Vivimos siendo víctimas.

Hace unos días leí una historia en uno de los posts de instagram del usuario de ecoinventos, en el que explicaba una historia. A través de los comentarios, me hicieron reflexionar.

La cuestión del post, que por lo que he podido ver ahora mismo, ha sido eliminado contaba la siguiente historia:

“Cuenta la historia que había una vez una niña que iba cada día a jugar al monte. Jugaba con las flores, saltaba en el césped y era feliz. Un buen día, se encontró con un sapo y la propia muchacha al verlo dijo: ¡Puaj! ¡Qué critarura más horrible!

La niña comenzó a irse y en esos momentos el sapo le habló: ¡Niña! ¡Soy un príncipe encantado! Si encuentro el amor, el hechizo se rompera y nos casaremos. Luego viviremos en un castillo lleno de sierventes y tendrás todo lo que desees.

La niña miró incrédula al sapo por un instante, pero acabo convenciéndose en el momento que se imaginaba con vestidos caros y rodeada de riqueza. Cogió el sapo y lo llevo a su casa.

Pasaron los días, el sapo dormía en la cama de la niña y la niña dormía en el suelo. Pasaron los meses, y la niña cumplía todos aquellos deseos egoístas del sapo. Por cada mes que pasaba, el sapo se volvía más avaricioso y aumentaba sus malos modales. Pasaron los años y la niña había dejado de ser feliz, vivía en un profunda tristeza.

Un buen día, la niña empezó a replantearse echar al sapo, pero se repetía: ¿Y si estoy cerca de que se transforme? Debo seguir un poco más. Se le ocurrió la brillante idea de preguntar a una bruja sobre si el sapo era realmente un sapo o era el principe encantado.

Llegó y le preguntó a la bruja. La bruja le confesó que no era más que un vulgar sapo, que le había mentido. La niña pensó que la bruja tenía envídia y fue a por una segunda opinión de una hechiera. La hechicera le dijo exactamente lo mismo. Volvió a casa entre farfullos de que tenían envidia, pero con la pequeña duda que quizás podía ser verdad.

Finalmente, una vez en casa la niña se decidió, echó a la rana de una patada.”

Las opiniónes.

Podemos ver que es una historia muy simple, y por lo visto la gente decía: “Pobre niña, el sapo la maltrató” y acto seguido las personas se sentían identificadas con está niña a través de la relación con sus anteriores parejas. Curiosamente eran mujeres.

Al ver esto, yo tenía una visión algo diferente y me recordó perfectamente a la publicidad de hoy en día (incitar emociones para unir a los posibles clientes). Y me recuerda mucho a la victimización existente en la sociedad: sufro porqué los demás son malos conmigo. El deseo que un tercero nos proteja.

Sin embargo, yo tengo una visión algo diferente de la historia y voy a exponerlo:

Los que me conocéis, quizás ya sabéis que digo que las relaciones son “entes” vivientes que crecen a través de la alimentación de las personas que la crean.

En la historia existe una relación entre el sapo y la niña. Esta relación aparece a través de los deseos de los dos: el sapo miente a la niña y la niña desea tener la vida que promete el sapo.

Hasta aquí, estoy de acuerdo que el sapo es malo por engañar, todos estamos de acuerdo que no esta bien. Por otra parte, nos debemos de fiar de lo que dicen la bruja y la hechicera, que tampoco podría ser una verdad.

La niña, al decidir asumir la responsabilidad del sapo como inversión de futuro, empieza a ser infeliz. Nunca se planteó que era importante con quién tenia la relación. La niña también es mala, por querer obtener todo a través de la avaricia.

Lo que yo veo es una relación tóxica de un sapo que miente y de una niña avariciosa. Está relación genera un “agresor” y una “víctima” por puro acuerdo, por los intereses de los protagonistas.

Ahora hago la siguiente pregunta, tras este argumento de la relación: ¿realmente la niña era una víctima? Es cierto que el trato del sapo es denigrante, pero todo el poder de decisión lo tiene la niña que asume el rol de “sumisa” por la avaricia (el deseo).

Es muy importante saber que tipo de relación tenemos con los demás y el motivo de nuestras relaciones. En ocasiones, es por el puro ego de uno mismo y asumimos cualquier situación el fin de obtener algo que nos interesa.

La relación es cosa de dos, ¿no? Házme saber tu opinión en los comentarios.

Publicado por David Nebot Ibáñez

Soy un entusiasta del mundo y de estar continuamente experimentando y conociendo todo lo que hay en él. No puedo pasar ni un solo minuto de pensar cual será mi siguiente aventura, y que me deparará la corriente del rio.

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